
UNIVERSIDAD JUÁREZ AUTÓNOMA DE TABASCO
División Académica de ciencias Economico administrativas

Antes de cursar la materia de Comunicación Oral y Escrita, tenía una percepción limitada de su alcance. Creía que se enfocaría únicamente en aspectos básicos, como hablar en público o redactar correctamente, sin imaginar la profundidad de temas que realmente aborda. Con el paso del tiempo comprendí que la asignatura es mucho más compleja y enriquecedora, ya que incluye el estudio de la estructura del discurso, los procesos de argumentación, la importancia de la escucha activa y el análisis crítico de distintos tipos de comunicación.
El trabajo en equipo fue otro elemento fundamental durante el curso. Colaborar con mis compañeros me permitió desarrollar habilidades importantes como la comunicación efectiva, el análisis conjunto de tareas y la toma de decisiones grupales. Aprendí que el diálogo constante, la retroalimentación y la corresponsabilidad fortalecen significativamente la calidad del trabajo final. Esta experiencia reforzó en mí la importancia de la organización, la colaboración y la capacidad de integrar diferentes perspectivas para alcanzar metas comunes.
Los conocimientos adquiridos en la materia tendrán una aplicación directa en mi desarrollo profesional. En el ámbito de la redacción publicitaria, podré crear mensajes claros, coherentes y persuasivos adaptados a distintos medios. En las presentaciones profesionales, tendré las herramientas necesarias para estructurar ideas con claridad y exponerlas con impacto ante públicos diversos. Además, la habilidad para comunicarme de manera precisa será esencial en procesos de venta, atención al cliente y negociaciones, donde el uso adecuado del lenguaje puede influir directamente en los resultados. Sumado a ello, la experiencia de trabajar en equipo me preparó para colaborar con otros especialistas en entornos laborales reales.
Al inicio de la materia, mi actitud era relativamente relajada, influenciada por la idea de que la asignatura sería sencilla y poco demandante. Aunque no me sentía desmotivado, tampoco dimensionaba la relevancia que tendría en mi formación. Con el avance del curso y el análisis más profundo de los contenidos, comprendí su importancia y adopté una postura de mayor compromiso y responsabilidad.
A lo largo de este proceso me di cuenta de que subestimar una materia puede llevar a malos hábitos como dejar tareas para último momento o depender del avance de los demás. Reconocí que el compromiso individual es tan importante como la colaboración grupal y que la dedicación desde el inicio marca una diferencia significativa en los resultados obtenidos.
Para seguir mejorando, debo mantener una actitud proactiva, esforzarme al máximo en cada actividad y continuar desarrollando mis habilidades de comunicación. También es fundamental planificar con anticipación, administrar de manera adecuada el tiempo y trabajar con constancia. Solo así podré alcanzar el nivel académico y profesional al que aspiro.